El jardín de la hija de la luna

Blog de literatura fantástica y de ciencia ficción

Extracto en castellano de «Dragons of Deceit» Dragonlance Destinies, Volumen I

Aquí dejo el extracto traducido al castellano que se había enseñado en inglés. He visto que hay algún otro sitio web que ya había enseñado esto en castellano, pero, al menos la traducción que yo he visto, era literal de google, un poco chapucera, con tiempos verbales sin sentido, y usando, por ejemplo, la expresión «heces» en lugar de «posos», entre otras burradas. Además de corregir todo eso, en esta traducción he llevado a cabo muy pequeñas correcciones de estilo, que siempre suceden al traducir un texto de un idioma a otro, por muy bien escrito que esté. La traducción es como el doblaje, está ahí para hacernos llegar la intención original del autor con las menores interferencias posibles.

Ni que decir tiene que el «copyrigth» de este fragmento pertenece a sus autores, Margaret Weis y Tracy Hickman, y que yo solo publico esto aquí con el ánimo de hacer «hype», esperando que esta obra se publique en castellano lo más pronto posible, por alguna editorial española.

Vuelvo a poner aquí la sinopsis, pata tener algo de contexto antes de leer este fragmento. (Fui el primero en publicarla en castellano, en este mismo blog).

Esta es la sinopsis:
Destina Rosethorn, como su nombre indica, cree que es una de las hijas favoritas del destino. Pero cuando su padre muere en la Guerra de la Lanza, su mundo cuidadosamente construido se derrumba. No solo pierde a su amado padre, también el legado que él le ha dejado, su casamiento con el rico prometido que ahora gobierna las tierras y el castillo de la familia. Sin nada en el mundo que la apoye más que su ingenio y determinación, la joven trama un plan audaz: buscará el Dispositivo del viaje en el tiempo sobre el que leyó en uno de los libros de su padre, para cambiar el pasado y evitar su muerte. Destina sabe que el último poseedor conocido del Dispositivo fue uno de los Héroes de la Lanza: el kender de espíritu libre, Tasslehoff Burrfoot. Pero cuando Destina llega a Solace, hogar no solo de Tas, sino también de sus compañeros héroes Caramon y Tika Majere, pone en movimiento una cadena de eventos más mortales de lo que jamás había anticipado: algo que podría cambiar no solo su historia personal, sino también la del mundo entero, permitiendo que un mal previamente derrotado vuelva a ganar ascendencia.

En esta escena, Destina, la protagonista, cumple 15 años y celebra su cumpleaños con sus padres.

(…)

Destina se reunió con su padre y su madre en el solar después de la comida del mediodía. El solar era la habitación más agradable del castillo, pues el sol de la tarde entraba por las numerosas ventanas, iluminándolo y llenándolo de calor.

Atieno estaba particularmente de buen humor. Entre su gente, una niña alcanzaba la edad adulta a los quince años.

Gregory se unió a ellos, con una caja de madera que contenía su regalo. Se puso más alegre, como siempre lo hacía cuando estaba en presencia de su esposa. La besó y le deseó la alegría del día en que le había dado a su hija, su felicidad.

“¿Cuál es mi regalo, mamá?” preguntó Destina.

Atieno obsequió a Destina con una cadena de oro.

“Oro para el sol, para la gavilla de trigo, para las hojas en otoño”, dijo Atieno. «Oro para la diosa de la estrella amarilla».

Destina no estaba interesada en más discusiones sobre dioses que no existían. Se colgó la cadena alrededor del cuello y le dio las gracias a su madre.

Gregory le entregó a su hija su regalo: un cáliz de plata decorado con un martín pescador. El ave, con su brillante plumaje azul cielo y naranja fuego, había sido elegida como emblema de los caballeros por Vinus Solamnus, su fundador. El martín pescador simbolizaba el coraje y la esperanza, pues se decía que, el día de la creación del mundo, el atrevido martín pescador fue la primera ave que se atrevió a emprender el vuelo.

“Para tu cofre de la esperanza, hija”, dijo Gregory.

“¡Papá, gracias! Esto es hermoso.» Destina arrojó sus brazos alrededor del cuello de su padre y lo besó.

Gregory la abrazó y luego sirvió vino para él y su esposa para celebrarlo.

“Por favor, papá, ¿solo un poco para mí en mi nuevo cáliz?” rogó Destina. “Después de todo, mamá dice que hoy soy una mujer”.

Extendió el cáliz y Gregory vertió varios tragos de vino tinto de la jarra en la copa. Gregory y Atieno brindaron por su hija. Destina respondió agradeciendo a sus padres por haberle dado la vida y bebió el vino, admirando el cáliz mientras lo hacía, dándole vueltas y vueltas en su mano. Cuando terminó, le entregó la taza a su madre.

“Debes mirar mi futuro en los posos, mamá”, dijo Destina.

Atieno miró dentro del cáliz donde los posos se habían hundido hasta el fondo.

“¿Qué ves, mamá?” preguntó Destina.

Para su asombro, Atieno lanzó un grito de horror y arrojó el cáliz lejos de ella. La copa de plata golpeó el suelo de piedra con un sonido metálico y rodó debajo de un cofre.

Atieno hizo un gesto de protección con la mano y murmuró unas palabras que Destina no entendió y supuso que eran lo que su madre denominaba “magia”. Entonces, Atieno saltó de su silla y salió corriendo de la habitación.

Gregory la miró con preocupación. “¿Qué le pasa a tu madre?»

«Parece que mamá ha visto un mal presagio en los posos, y creo que pronunció un hechizo mágico para alejar el mal».

«¿De qué trataba el presagio?» preguntó Gregory.

«Yo . . . eh . . realmente no pude entenderla”, dijo Destina. «Iré a hablar con ella».

Fue en busca de su madre y encontró a Atieno en la ventana de su dormitorio, contemplando el cielo azul brillante y las bruñidas hojas anaranjadas, allá abajo.

“Ven a ver los hermosos colores, Destina. Son los colores del martín pescador. Azul arriba y naranja debajo».

A Destina no le interesaban los martines pescadores ni los colores del otoño. La Medida prohibía creer en presagios, y Destina trataba de obedecer, pero tenía muchas preguntas, que ninguno de los treinta y siete volúmenes de la Medida podía responder.

Atieno seguía mirando por la ventana. Destina vio lágrimas en las mejillas de su madre y se asustó aún más. Destina nunca en su vida había visto llorar a su madre.

“Mamá, ¿qué viste en los posos?” —exigió saber Destina.

“¿Cómo podemos enfrentar lo que viene?” preguntó Atieno. «¿Cómo podemos soportarlo?»

Se volvió hacia Destina y dijo en voz baja: “Mi pobre niña. . .”

Destina se refugió en la Medida. “Mamá, recuerda lo que dice la Medida: ‘Paladine forja la espada, pero el hombre elige cómo empuñarla’. Eso quiere decir que cada uno es responsable de lo que hace en esta vida. La Medida también advierte: ‘No confiéis en el adivino, porque sus palabras son mentiras para atrapar a los incautos’”.

“Y mi gente dice: ‘El lobo nace para matar. La oveja para ser sacrificada’”, dijo Atieno, mirándola con ojos oscuros y brillantes.

“¡Mamá, por favor dime lo que viste en el cáliz!” dijo Destina desesperadamente.

“Tráeme el cáliz”, dijo Atieno. «Te lo mostraré.»

Destina se apresuró al solar a buscar el cáliz. Tuvo que ponerse sobre sus manos y rodillas para sacarlo de debajo del cofre. Volvió con su madre y se lo tendió.

Atieno retrocedió, negándose a tocarlo.

«Míralo, hija, y dime lo que ves».

“Madre, sabes que nunca veo nada excepto residuos”, protestó Destina.

“¡Sí que ves, mira!” Atieno insistió.

Destina suspiró y miró dentro de la taza, y esta vez vio que los posos habían formado un patrón reconocible. Rio y dijo, antes de pensar: “¿No es gracioso, mamá? Los posos tienen forma de dragón. Mira, aquí está la cola, la cabeza y las alas. . .”

Escuchó un grito ahogado y miró a su madre. La sangre se había ido de la cara y los labios de Atieno, dejando su piel morena gris y plomiza. “¡Viste al dragón! El mismo presagio. Esperaba estar equivocada, ¡pero ya no hay duda!”

“Mamá, me estás asustando”, dijo Destina. “Vi la forma de un dragón. No son más que posos, restos de uva fermentada. ¡Mira!”

Metió el dedo índice en el cáliz y lo pasó por dentro. El dragón desapareció, y se manchó el dedo de rojo. Destina levantó el dedo para mostrárselo a su madre.

“Ay, mamá. No necesitas preocuparte. Ya no hay residuos de uva, ni ningún dragón”.

Atieno miró horrorizada la mancha roja en el dedo de Destina. Luego se hundió en una silla, con tan mal aspecto que Destina llamó a gritos a su padre.

***

Hasta aquí el fragmento. Una escena que recuerda un montón a la de Frodo, Gandalf y el Anillo, sin duda. Y no es de extrañar, ya que las novelas de Dungeons & Dragons en general, y las de Dragonlance en particular, están entre las que mejor supieron captar el encanto de lo que nos transmitió Tolkien con su por otra parte lejos de ser igualada obra (aunque hoy en día muchos «modernos» digan muchas tonterías sobre su estilo).

Dijeron los autores, en alguna entrevista promocionando este nuevo libro, que «Dragons of Deceit» tiene mucho que ver con la idea del destino, con cómo a veces el destino que esperamos para nosotros mismos no es lo que nos espera, y cómo lidiamos con la terrible decepción de tal hecho.

En este fragmento somos testigos de cómo empieza a truncarse la vida feliz de Destina, lo que la llevará a tomar las decisiones que hagan que viaje al pasado, para tergiversar ese pasado, de forma que su padre no muera. Esto traerá nefandas consecuencias sobre Ansalon y Krynn, pero seguro que es muy divertido ser testigos de cómo los autores aprovechan esta trama para que, por medio de Destina, podamos revisitar a los personajes icónicos de la Guerra de la Lanza, desde una nueva perspectiva, por sus propios autores, y nosotros mismos, como lectores, seguramente no exenta de mayor madurez, nostalgia, y algo de amargura. Aunque sean todos estos: diversión, madurez, nostalgia y amargura, ingredientes que ya había en las Crónicas y quizá aún más en las Leyendas de la Dragonlance. Como en toda buena fantasía.

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