El jardín de la hija de la luna

Blog de literatura fantástica y de ciencia ficción

Reseña: «Huérfanos de la Tierra», de Adrian Tchaikovsky.

«Huérfanos de la Tierra», primer volumen de la trilogía «La Arquitectura Final», es la segunda novela que leo de este autor, del que a día de hoy solo hay tres libros traducidos a nuestro idioma. Pronto habrá alguno más, incluyendo dos novelas cortas y la continuación de «Herederos del tiempo». También habremos de ver publicadas las siguientes entregas de la trilogía de los Arquitectos, que se inicia con esta, «Huérfanos de la Tierra», y una trilogía de fantasía, «The tiger and the wolf».
Con todas estas novedades, seguramente escriba pronto una entrada dedicada solo a lo que está por venir de Adrian Tchaikovsky en nuestro idioma.

Soy un lector que siempre está leyendo, pero que últimamente deja sin terminar de leer, o aparca para otra ocasión, más de la mitad de los libros que lee. No ha sido el caso con las dos novelas que he leído de Tchaikovsky: dos de dos. Lo cual en mí significa que estoy ante un escritor que verdaderamente me gusta.

«Huérfanos de la Tierra» es la primera parte de una trilogía que, en palabras del propio autor, es su primera saga «space opera». Ya que, también según él mismo, otras novelas de ciencia ficción suyas eran esencialmente eso: ciencia ficción.

Tampoco esperemos algo del estilo de Star Wars, al sumergirnos en el espacio interestelar de Tchaikovsky. Esto es ópera espacial, sí, pero «a la Tchaikovsky». Tiene cosillas, solo cosillas, que me han recordado a la trilogía de videojuegos «Mass Effect».
Las especies alienígenas son aquí realmente alienígenas, con características propias de insectos, crustáceos y moluscos. Seres bizarros. Una de las cosas más sorprendentes de esta novela es cómo Tchaikovsky es capaz de imprimir una verdadera sensación de poder y horror en la contemplación un alien que es una especie de percebe humanoide. ¿Suena cómico? No lo es, os lo aseguro, aunque el propio escritor use a veces esa denominación en momentos que siempre resultan graciosos.

Pero los personajes principales son humanos. Esta historia está contada desde el punto de vista de la humanidad. La Tierra ya no existe. Fue esquilmada, «arquitecturizada» por seres de proporciones colosales, del tamaño de pequeñas lunas. Pero eso pertenece a las pesadillas del pasado, y la historia empieza en medio de los problemas políticos cotidianos de una humanidad a la que vemos dividida en el «Hum», una especie de gobierno panhumano; las colonias, con sus partes más extremistas; los espaciales, a los que pertenecen nuestros protagonistas; el Partenon, una sororidad eugenésica de ángeles guerreras («parteni»), creadas dentro del seno de la humanidad, pero que en la actualidad son una fuerza política independiente, y la más poderosa humana; la Hegemonía, la principal fuerza alienígena en este escenario, conglomerada en torno a la raza essiel: seres con forma de moluscos bivalvos con cierto parecido también a los percebes, de los que hablábamos antes; un grupo de sectáreos humanos que proclaman la necesidad de que la humanidad se una a la Hegemonía, para tener mayor protección frente a los ataques de los Arquitectos, cuyo regreso también anuncian… y bueno, unas cuantas razas alienígenas y grupos más, todos ellos descritos de forma bastante conveniente al final del libro.

Nuestros protagonistas viajan en su propia nave espacial, la Dios Cuervo. «desfaciendo entuertos» por la galaxia. Pero no por amor al arte, no, sino por un buen dinero. Hasta que, en el primer encargo que les hacen cuando empieza la novela, se meten en un lío colosal, de esos que afectan a toda la humanidad y la mayor parte de la galaxia conocida. Ese lío tiene que ver con los Arquitectos, a los que ya se enfrentó en el pasado uno de los tripulantes de la Dios Cuervo: Idris Telemmier.

Idris Telemmier es el principal protagonista, aunque la historia se cuenta desde su punto de vista y el de algunos otros personajes de la nave, así como el de un agente de la Casa Ácida, ajeno a la tripulación de la nave. La Casa Ácida es algo así como una especie de policía secreta del «Hum».

Telemmier pertenece a una «élite» (entrecomillo, porque ser un ínter es más un castigo y un sufrimiento que otra cosa) de humanos mejorados, los «intermediarios», o inters, con algunas cosillas que recuerdan a los poderes mentales Jedi o típicos de Dune, aunque quedándose exclusivamente en lo mental. Nada de psiónica ni de telequinesis; y los prodigios en combate aquí pertenecen a las parteni. En cuanto a fuerza física, los inters son unos blandurrios. Pero tienen otra característica muy destacada, que hace muy original a esta historia por la forma en que se aborda el viaje hiperespacial. Los inters son imprescindibles como pilotos, para que las naves humanas puedan viajar de forma independiente por el nospacio, que es como se llama en esta saga al hiperespacio. Esto recuerda también un poco a Dune, pero Tchaikovsky lo lleva por otros derroteros y nos describe una forma muy chula de viajar por el hiperespacio, de la mano de estos inters. Son viajes en los que la tripulación debe ir dormida en cápsulas de sueño, para que su cordura no se vea afectada por los horrores psicológicos que afrontan los pobres pilotos inters. Una suerte de presencia esquiva, pero palpable. Una presencia que parece estar siempre al acecho justo detrás de tu hombro, en la nave, cuando viajas por el nospacio, pero que no se deja ver. Es algo a lo que ningún ínter se acostumbra jamás, por más veces que viaje.

En fin, una historia de ciencia ficción «space opera» muy entretenida, con momentos para la camaradería, la lágrima, la diversión y la emoción, como debe ser en este tipo de historias. Este libro es el primero de una trilogía. La historia concluye de forma gratificante, pero dejando asfaltado el camino para todo lo que ha de venir.

Una historia original donde el héroe no gana a base de fuerza bruta, ni siquiera ingenio o perspicacia. Idris es un pobre desgraciado cuya fuerza está en su humanidad. Su arma es su mente. Su mente humana, que expande hasta forzar todos los límites.

En cuanto a la edición y la traducción llevada a cabo por Alamut, aquí vienen todas las pegas. Ahora que por fin parece que ya se animan a empezar a traducir a este pedazo de escritor con mejor ritmo, he de decir que la edición deja bastante que desear. Es un libro caro. Para venir en la edición que hacen siempre, sin sobrecubierta, pero peor que antes, ya que ahora ni cosen las páginas, los 30 euros que cuesta son un poco excesivos. Para mí la novela vale ese precio, pero hay otras cosas que devalúan más esta edición. Muy especialmente su horrible traducción. El traductor es un leísta fervoroso y convencido. En todo lo que sea masculino, da igual la circunstancia, usa «le», cayendo habitualmente en leísmos garrafales, que más de una vez me sacan de lo que estoy leyendo.
Erratas, de todos los tipos y por todas partes, que a veces llegan a perjudicar seriamente la lectura, sobre todo porque Tchaikovsky es un autor en algunos momentos un pelín espeso en cosas que supongo que él como escritor ve diáfanas, pero que no siempre se pillan a la primera. Y con esta traducción horrorosa, pierdes seguridad en que lo que estás leyendo realmente esté bien o sea un error del traductor. Una verdadera lástima. Este libro necesita sí o sí una revisión en profundidad para una nueva y más decente edición en español.
Con todo y con eso, me lo acabé, encantado con la historia. Lo que dice mucho y bien de su autor. Normalmente no hubiera tenido paciencia para soportar una edición así.

Esta es la portada de la edición en español, de Alamut, (que a mí ni fu ni fa):

PD:

Solo he encontrado otra reseña en español sobre este libro, a fecha de la publicación de esta entrada, que acabo de leer después de publicar la mía, y me sorprende que mencione expresamente al traductor (cuyo nombre yo prefiero omitir) agradeciéndole su labor.
A ver… La traducción, aunque solo sea por el leísmo constante y la cantidad de erratas, no está nada bien. No queda otra que hacer de tripas corazón, claro, ya que si no no hay otra forma de leer esto en nuestro idioma. De leerlo, vaya. Porque por muy bien que se le de a uno el inglés, leer toda una novela en un idioma que no es el tuyo suele ser tarea non grata.

Digo todo esto porque creo que el punto de vista que se adopta el 95% de las veces, en otros blogs, es el de la complacencia y el de la falsedad, con tal de llegar a encontrar un hueco en Internet y en las redes sociales, donde poder codearse con la comunidad. No es el caso de este blog.

La otra única reseña que acabo de ver es una en YT, del señor de Cyberdark. Ahí apunta que la traducción que él leyó estaba en bruto. Pues en bruto debió quedarse. Además dice que el traductor es un histórico de la ciencia ficción en España. Y quizá ahí radique el problema. Ser un experto en ciencia ficción no te hace buen traductor. El dominio del lenguaje sí.

No digo que fuese culpa del traductor, sino de Alamut, por no supervisar bien el trabajo. Puliendo el leísmo y las erratas, seguramente la traducción habría estado bastante mejor.

Si todos cayésemos en este tipo de mentira, lo que pasaría es que las editoriales se creerían que lo hacen de puta madre cuando no es así, y estaríamos condenados a tener ediciones malas, cada vez más a menudo.

Dicho todo lo cual, ¿Recomiendo, con todo lo que he dicho, la compra y lectura de este libro?

Sí. Merece la pena. Porque Tchaikovsky es un gran escritor, y el libro lo merece, pese a las pegas de esta edición en español. Después de todo, yo no suelo reseñar libros que no me han gustado.

En otro orden de cosas, Alamut ha confirmado que tendremos en 2023 en español el volumen dos de esta apasionante trilogía, titulado «La mirada del vacío». Esta es su portada en la edición en español. Esta sí es chula:


Este segundo volumen ahondará en los misterios que nos plantea el primero. Tendrá seiscientas y pico páginas. Unas 150 páginas más que las 461 del primero (446, la historia en sí, sin contar los apéndices).

Esta es su sinopsis en castellano (traducción propia). Ojo, mejor no leerla si no has leído aún el primero.

¿Qué espera en las sombras mientras luchamos contra nuestro mayor enemigo? Al terminar la batalla, los Arquitectos desaparecieron. Sin embargo, la frágil paz de la humanidad dura poco. Porque, cuarenta años después, el mayor enemigo alienígena de la galaxia ha regresado. Esta vez, los artefactos de los originarios, que antaño preservaron mundos enteros de la destrucción, son ineficaces. Ningún planeta está a salvo. Los mundos de las colonias humanas están en crisis mientras se enfrentan a la extinción. Algunos creen que las alianzas con otras especies pueden salvarlos. Otros insisten en que la humanidad debe luchar sola. Pero nadie tiene la potencia de fuego o la tecnología para asegurar la victoria, ya que los Arquitectos se acercan cada vez más. Idris ha pasado décadas huyendo de los horrores de la última guerra. Sin embargo, como intermediario, modificado para navegar en el espacio profundo, es una de las únicas armas de la humanidad. Por lo tanto, se ve obligado a volver a la acción. Con un puñado de aliados, Idris debe encontrar algo, cualquier cosa, para detener el avance despiadado de los Arquitectos. Pero para hacerlo, debe volver a la pesadilla del nospacio, donde su mente fue rota y reconstruida. Lo que descubre allí lo cambiará todo.

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