El jardín de la hija de la luna

Blog de literatura fantástica y de ciencia ficción

Galadriel y Sauron (Annatar y Halbrand, una explicación).

Hay una belleza sombría, pero llena de maravilla, en la Tierra Media, que han sabido recoger y mostrarnos en la serie de Los Anillos de Poder.

Como decía Tolkien, en su ensayo «Sobre los cuentos de hadas»: «Ancho y profundo es el Reino Peligroso, y lleno todo él de cosas diversas:

Hay allí toda suerte de bestias y pájaros; mares sin riberas e incontables estrellas; belleza que embelesa y un peligro siempre presente; la alegría, lo mismo que la tristeza, son afiladas como espadas.
Tal vez un hombre pueda sentirse dichoso de haber vagado por ese reino
(haciendo de la metáfora humana cuento, tal fue el caso de Beren), pero su misma plenitud y condición arcana atan la lengua del viajero que desee describirlo.
Y mientras está en él le resulta peligroso hacer demasiadas preguntas, no vaya a ser que las puertas se cierren y desaparezcan las llaves».


Pues bien, este último capítulo de la primera temporada de la serie capta todo eso. Esa belleza y ese peligro que anidan en el corazón de la Tierra Media: Galadriel y Sauron. La Magia de los Anillos es indispensable para que la belleza de los Elfos no se extinga.
Aunque lo combatan, los Elfos necesitan a Sauron, como la luz a la sombra, para poder existir en la Tierra Media. Por eso terminarán por irse, cuando Sauron sea vencido. Porque ya no tendrán un propósito en la Tierra Media. Y entonces la fantasía se diluirá en los detalles.

Al hilo de todo esto, y poniéndonos más prosaicos… Bien, dirán los puristas, ¿pero no era en forma de elfo llamado Annatar, que Sauron «engañaba» a los Eldar?
Bueno, usemos la imaginación. Participemos de la obra de manera activa, y no pasiva. Esa es una versión de aquella historia, que ha llegado a nosotros.
Pero, perteneciendo la Tierra Media al imaginario colectivo, este bien puede cambiarse por obra de esta serie, si esta impregna lo suficiente ese imaginario. ¿Qué habría pasado, que explique las dos versiones? Bien fácil…
Los cronistas Elfos sin duda adornaron la historia, porque les avergonzaba que Sauron les hubiese engañado con la forma de un hombre desgreñado. «Adornémoslo un poco» se dijeron: «fue un Señor Elfo, lleno de gracia y belleza. Así es como pudo engañarnos».

No, los engañó porque lo necesitaban, tanto como él necesitaba a los Elfos, aunque al mismo tiempo los odiase. Todos participan de la misma canción. Sauron fue uno de los Maiar.
No se trata de poderes antagónicos, sino complementarios. Tolkien es mucho menos maniqueo de lo que la gente piensa, y esta serie lo ha sabido ver muy bien.

Y el nombre vino marcado por los hechos: Nos dio unos regalos. Era el Señor Oscuro, pero el Señor de los Dones. Annatar. Así que las dos versiones son verdad, o acabarán siéndolo, en el imaginario colectivo.

Porque esta es ya una historia universal, creo yo. Y estoy seguro de que a Tolkien le habría gustado así.

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